"Llegamos tarde": Los psicólogos advierten que la avalancha de casos en Mallorca superó cualquier previsión en el 2025
El sistema sanitario balear se tambalea ante una "pandemia silenciosa" que ya no se puede ocultar tras las puertas de los colegios. Los psicólogos han hecho saltar todas las alarmas en este arranque de 2026 con una confesión que hiela la sangre: "llegamos tarde". Mientras el consumo de psicofármacos se dispara entre los más jóvenes y los niños de apenas 6 años se hunden en el aislamiento emocional, los psicólogos denuncian que las islas viven una "emergencia ética" sin precedentes. No es falta de recursos, es un colapso humano en toda regla que amenaza con dejar cicatrices imborrables en toda una generación de mallorquines.
Los profesionales de la psicologia en Balears han lanzado un mensaje que hiela la sangre a padres y docentes: la salud mental de nuestros jóvenes no es una moda, es una "emergencia ética", señalando que, aunque la figura del psicólogo en los institutos es un avance, todavía estamos ante una "pandemia silenciosa" que amenaza con cronificarse.
"Necesitamos con urgencia que la atención sea real y no un parche", denuncian desde el órgano colegial. Las declaraciones subrayan una realidad cruda: una de cada tres consultas en Baleares ya tiene un trasfondo de salud mental, y el sistema está desbordado. El COPIB aplaude la extensión del servicio a Primaria anunciada por el Govern, pero lanza una advertencia sombría: no basta con poner profesionales si no se atacan las "asignaturas pendientes" como las nuevas adicciones tecnológicas y el aislamiento emocional que sufren niños desde los 6 años.
Una lucha contra la medicalización
Desde el Colegio se muestran especialmente alarmados por la tendencia a "sedar" a la juventud. "España lidera el consumo de tranquilizantes porque falta personal para escuchar", afirman con dureza. La exigencia del COPIB es clara: o se refuerza la Atención Primaria con psicólogos clínicos de forma masiva, o seguiremos viendo cómo los protocolos por acoso se duplican mientras las familias naufragan en listas de espera interminables.
En los pasillos del COPIB se respira una mezcla de alivio por los nuevos recursos y miedo por lo que está por venir. Saben que cada niño que no es atendido hoy es una herida que sangrará mañana. La mirada de los profesionales está puesta en ese 76% de éxito en las intervenciones escolares, una cifra que demuestra que hay esperanza, pero que también evidencia el peso de la responsabilidad sobre unos hombros que, a veces, sienten que luchan contra un gigante invisible. El alma de Mallorca está en juego en sus aulas, y el tiempo se agota.