Cuchillos, sangre por toda la casa y una orden judicial de papel: el brutal intento de homicidio que ha sacudido a los vecinos de la calle Manacor.
Una discusión salvaje en la zona de la calle Manacor ha terminado con un salón convertido en un escenario de terror. Entre muebles destrozados y cuchillos ensangrentados, la Policía Nacional ha destapado una realidad que hiela la sangre: un intento de asesinato bajo el peso de una orden de alejamiento ignorada. ¿Por qué el agresor no será juzgado por violencia de género? Te contamos el vacio legal y la condena máxima que le espera.
Pánico en la madrugada. Eran las 01:45 del sábado cuando los gritos desgarradores de un hombre que salían de un piso cercano a la calle Manacor rompieron el silencio del barrio. Los vecinos, con el corazón en un puño, llamaron al 091. Lo que la policía encontró al derribar la puerta no era una simple pelea: era un baño de sangre.
El escenario era dantesco. La vivienda parecía haber sido bombardeada: cristales por el suelo, muebles destrozados, un televisor hecho añicos y el rastro del horror en forma de un cuchillo de cocina ensangrentado y el mango de otro arma blanca. En medio del caos, un hombre en estado de shock, cubierto de moratones y con las manos manchadas de sangre, balbuceaba ante los agentes. Pero lo peor estaba en la habitación de al lado: allí yacía la víctima, otro hombre con cortes profundos en el pecho y el rostro desfigurado por los golpes.
La ley que se quedó en papel La investigación ha revelado un dato que indigna: el agresor ya tenía prohibido acercarse a su pareja. Una orden de alejamiento en vigor que no sirvió de nada para frenar la furia. Ahora, el detenido duerme en los calabozos enfrentándose a un horizonte oscuro: hasta 11 años de prisión.
¿Justicia distinta para una pareja gay? (Lo que debes saber) Aquí entra el giro que está encendiendo el debate en Mallorca. Aunque eran pareja y el ataque fue brutal, no se juzgará como Violencia de Género.
¿Por qué no es "Violencia de Género"? Ahí reside la gran diferencia que a menudo genera confusión y polémica. Al ser una pareja formada por dos hombres, el caso se tramita como Violencia Doméstica (Art. 173.2 CP) y no bajo la Ley Integral de Violencia de Género (LIVG).
- Los Juzgados: Si el agresor fuera un hombre y la víctima una mujer, el caso iría directo a los Juzgados de Violencia sobre la Mujer. Al ser una pareja gay, el caso lo instruye un juzgado ordinario.
- El Agravante: En una pareja heterosexual, el "género" es un agravante casi automático. En este caso de Palma, el Fiscal podría aplicar el agravante de parentesco (Art. 23 CP) para elevar la pena al máximo posible, intentando conseguir la misma contundencia que si fuera un caso de violencia machista.
- Los recursos: Las víctimas de violencia de género tienen acceso a ayudas y protocolos específicos que, en la violencia intragénero (entre personas del mismo sexo), a veces son más complejos de activar, aunque la protección policial (VioGén) se aplica con igual intensidad si hay riesgo vital.
Mallorca, en alerta. Este suceso pone el foco en que el odio y la violencia no entienden de orientaciones, pero el Código Penal sí distingue los procesos. El agresor de la calle Manacor ya duerme en los calabozos, esperando un juicio que promete ser ejemplar.