Capturan a Nicolás Maduro en una operación militar secreta de EE.UU
El mundo está en shock. Lo que parecía imposible ha ocurrido esta madrugada: Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, han sido detenidos y trasladados fuera de Venezuela tras una incursión relámpago liderada por fuerzas estadounidenses. Entre explosiones en Caracas y un despliegue sin precedentes, el post chavismo vive sus horas más oscuras. La noticia, confirmada por Donald Trump, marca un punto de no retorno en la historia de América Latina.
CARACAS EN LLAMAS: EL FIN DE UNA ERA
La madrugada de este 3 de enero de 2026 quedará grabada a fuego. El silencio de la noche caraqueña se rompió con el rugido de cazas y explosiones que sacudieron los cimientos de Fuerte Tiuna y la base aérea de La Carlota. No eran maniobras, era el principio del fin. Según informa la BBC, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha confirmado la captura de Nicolás Maduro y su esposa en lo que describió como un ataque "a gran escala" para restaurar la democracia.
El impacto es total. Clarín y El Colombiano reportan escenas de caos absoluto en las calles de la capital, donde el estruendo de los helicópteros a baja altura anticipaba lo inevitable. Fuentes de France TV aseguran que la operación fue ejecutada con una precisión quirúrgica, extrayendo al mandatario de su búnker antes de que la guardia presidencial pudiera reaccionar. "Ha sido sacado del país", sentenció Trump a través de sus redes, dejando al mundo con el corazón en un puño.
¿DÓNDE ESTÁ MADURO?
El paradero exacto es el secreto mejor guardado del Pentágono. Mientras el Ministerio de Comunicaciones de Venezuela denuncia una "agresión imperialista criminal", la realidad en el terreno es de desconcierto. Las redes sociales arden con vídeos de las detonaciones en Miranda, Aragua y La Guaira. El ritmo de los acontecimientos es frenético: en apenas unas horas, el hombre que gobernó con mano de hierro durante más de una década ha pasado de la cima del poder a ser un prisionero bajo custodia internacional.
La emoción se palpa en el exilio y en las calles venezolanas, donde el miedo se mezcla con una esperanza eléctrica. No es solo una detención; es un terremoto geopolítico que ha hecho saltar todas las alarmas en las cancillerías europeas. El rigor de los hechos se impone: EE.UU. ha cruzado el Rubicón y Venezuela ya no despertará siendo la misma.